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                                    BIENVENIDOS

         El Colegio decidió hace más de 20 años el comienzo de una apuesta definitiva por la  opción de la integración escolar y por eso el valor que guiará su acción educativa a partir de entonces será la integración como punto de referencia y discernimiento para toda la acción educativa y organizativa del Centro.

          Como sucede en general con todos los valores, con éste también, resultan fáciles de pronunciar e incluso de aceptar teóricamente cosa que no ocurre cuando se trata de llevarlos a la práctica con todas sus consecuencias.

          La práctica de este valor define y determina el carácter cristiano de un Centro porque parte del hecho esencialmente evangélico de la misericordia y del cuidado y atención especiales a aquellos que por razón de raza, sexo, condición económica u origen se encuentran en situación de debilidad, pobreza o exclusión. Por eso Jesús hace y predica la "discriminación positiva" por eso hace del pobre, del enfermo, del excluido el centro de la atención de su mensaje, por eso no duda en detenerse para escuchar y curar al ciego de Jericó que grita desde la exclusión de la orilla del camino "Jesús, hijo de David, ten compasión de mi" Lc. 18, 38.

          El fundamento de todo proceso de integración escolar es que cada niño tiene derecho a integrarse y aprender de y con sus iguales y a recibir una educación adecuada a sus intereses, aptitudes y capacidades.

          La integración no sólo es beneficiosa para quien accede a nuevas posibilidades de desarrollo personal, sino también para quienes la propician, pues con ello se construye una escuela, una sociedad mucho más humana, democrática y solidaria. Forma personas con estos valores, porque los van a vivenciar, van a creer en la diversidad y van a ser mucho más respetuosos y aceptadores de las diferencias.

           Una escuela que opta por la integración es una escuela comprometida con los más débiles, con los que parten de una situación inicial de desigualdad y de injusticia iniciales.

          Por eso consideramos que debe ser una valor permanente en nuestro Centro, no sólo en el ámbito de la integración escolar sino en un sentido más amplio que entienda la integración como un estado natural del ser humano que conlleva el derecho y el deber que toda persona tiene, mujer y hombre, a participar activamente de los servicios que ofrece la comunidad en la que se desarrolla.

          La integración, por tanto, es un proceso permanente que trasciende el ámbito escolar y se extiende al orden familiar, social, cultural, de tiempo libre y laboral con el objeto de incorporar a la persona que parte de esa situación de desigualdad, de injusticia o discapacidad, al proceso productivo creador y liberador de la sociedad en la que vive.

          Por eso desde aquí animamos a todos los implicados en el proyecto del Colegio Maestro Ávila a hacer realidad en nuestro Centro este valor que hará de verdad más cristiano y más evangélico el Colegio que todos deseamos.

El Equipo Directivo. Salamanca 2012.